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Villa Española

Villa Española nace oficialmente en 1906 cuando fue inaugurado por la Sociedad de Fomento Industrial. Como indica su nombre fue donde se instalaron un conjunto de inmigrantes españoles que llegaron a Uruguay a comienzos del siglo XX.

Los tambos, las quintas, los baratillos en las esquinas, los carros tirados por caballos con el reparto de pan, de frutas y verduras eran parte del paisaje. Hoy el barrio tiene una imagen más urbanizada, con la presencia de grandes fábricas y laboratorios, que comenzaron a instalarse en la década del 30 de la mano de “El Progreso”, matadero de porcinos, y de FUNSA, actualmente convertida en
una cooperativa autogestionada por sus trabajadoras/es.

La presencia de estas fábricas le brindarían otro de los puntos distintivos al barrio, la tradición obrera y la presencia de la militancia sindical, que destacó por sus movilizaciones y huelgas en busca de la mejora de los derechos laborales. Carlos Pereyra, ex dirigente sindical de FUNSA, destacó el apoyo que recibieron de vecinas/os del barrio cuando en 1973 los militares los desalojaron durante la huelga general: “una de las cosas más hermosas fue ver al barrio reunido, Villa Española, cantando el himno mientras íbamos saliendo y nos iban fichando uno a uno sobre las tanquetas del ejército” (1).

La música y el deporte

Son dos estandartes de un barrio que planta un pedacito de España en Uruguay y que tienen su nacimiento en el predio conocido como Campo Español, ubicado sobre José Pedro Varela, donde surgieron las romerías de las que participaban las/os obreras/os de la zona. Se reunían los domingos a compartir y disfrutar al ritmo de gaitas, panderetas, castañuelas y guitarras a las que,  con el tiempo, se fueron integrando expresiones montevideanas como los tangos y las milongas. El “Club Canillitas” y el Club social y deportivo “Villa Española” (conocido en sus inicios como “Villa
Española Boxing Club”), han sido los mayores exponentes en materia de deporte del barrio, habiendo sido cuna de grandes figuras.

Muchos personajes de Villa Española se destacan, entre ellos, Obdulio Varela, futbolista conocido como “el negro jefe”, capitán de la selección nacional que logró el campeonato mundial en 1950. El barrio lo recuerda a través del estadio de que lleva su nombre. En el boxeo Alfredo Evangelista fue siete veces campeón europeo en la categoría pesos pesados, quien disputó el campeonato mundial contra Muhammad Alí en 1977. A nivel musical, la gran referencia de la zona es Washington “Canario” Luna. Con una destacada voz, fue cantor de murga y de tango, y es quien entona la canción “Al Villa con amor”, dedicada al club de la zona.

En el presente, el barrio se reúne domingo a domingo alrededor de las lonjas de su querida comparsa “Alma y vida”, representada en los clásicos colores rojo y amarillo.

Continúa su tradición de barrio obrero, que tiene sus centros comerciales en las avenidas limítrofes (8 de octubre, D. A. Larrañaga, José Pedro Varela), y en donde existen una gran cantidad de complejos habitacionales y cooperativas de viviendas.

Las organizaciones sociales se nuclean en “Villa Española en red” que busca coordinar acciones y revitalizar una zona que ha sufrido en las últimas décadas la precarización como resultado de los cambios económicos y el cierre de algunas industrias.

Rincones de Villa Española

Club Social y Deportivo Villa Española: ubicado en el corazón de la Villa, fue desde sus inicios gran representante del deporte y la participación barrial. Es un lugar de encuentro y unión para las/os vecinas/os.

Anfiteatro Canario Luna: surge con la iniciativa de un grupo de vecinas/os al presentar una propuesta de Presupuesto Participativo en 2006 y se consolida como un espacio gestionado por la asociación civil “Barrio y Cultura”, que brinda espectáculos musicales, de carnaval y de interés so-
cial. El tablado popular que funciona en Carnaval dona lo recaudado a instituciones de la zona.

El Galpón de Corrales: ubicado frente a la fábrica de FUNSA se inaugura en marzo de 1999 con la apertura de un comedor popular. Con el objetivo de articular en defensa de los más amplios derechos, este centro social se convierte en representante comunitario del barrio. Allí se realizan actividades de tipo social, culturales, educativas y de comunicación popular.

A pesar del paso del tiempo, el barrio todavía entona su canción, heredada de las antiguas romerías, pero que aún se escucha en sus canchas o en las esquinas a ritmo del tambor.

1- Entrevista a Carlos Pereyra realizada por Daniel Gerhard en "Cuadernos de compañero".

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